miércoles, 24 de julio de 2013

Décima a la ‘repartija’

Monólogo Dominguero

Dramatis Personae:

Benjamín– Empleado de limpieza

ESCENA.– Baño del Congreso de La República, Lima.

ACTO ÚNICO

ESCENA ÚNICA

Un Empleado de limpieza del Congreso se encuentra dentro de una de las cabinas del baño, en relajo, comiendo el pollo con papas que le regalaron por el «Día del Pollo a la Brasa». De pronto, Pilar Freitas, Víctor Andrés García Belaúnde, entre otros políticos, entran y empiezan coordinar un nuevo reparto de los cargos en en BCR, el TC y la DP. Cuando se marchan, el Empleado, indignado, saca su celular y marca un número: «Señor Periodista, ¡no sabe!, ¡he escuchado otra repartija!  Le cuento:»

Empleado de limpieza–
Congreso del Perú, Día del pollo a la brasa, Indignados, marcha frente al congreso, marcha repartija, no a la repartija, Pilar Freitas, Plaza San Martín, pollo, pollo a la brasa, repartija, Victor Andrés García Belaúnde


Señor, ¡esto es un escándalo!
BeCeRre, DePé y TeCé,
los tres, es grave, ¡lo sé!
Que los sahúmen con sándalo.
Cada cual se ve más vándalo.
La Freitas, Jara, Vitocho
¡todos! No suman ni un ocho.
Hicieron la repartija.
Como hay cada sabandija,
¡engañan hasta a Pinocho!

(TELÓN.)

Continúa el próximo jueves...

Selena Gómez se pelea con Kristen Stewart y Miley Cyrus

Dramatis Personae:

José Luis– Selena Gómez
Benjamín– Miley Cyrus
Zejo– Kristen Stewart

ESCENA.– Bar West Willage, Nueva York.

ACTO ÚNICO

ESCENA ÚNICA

Selena Gómez se encuentra en la barra del bar, bebiendo whisky, al lado de Miley Cyrus. Ambas muestran fastidio al encontrarse. Un hombre se acerca a Miley Cyrus, le ofrece un trago y ella, coqueta, accede. Desde el lado izquierdo del escenario, Kristen Stewart entra en escena resguardada por su seguridad personal y se coloca, también, en la barra. Selena Gómez, al darse cuenta de la coincidencia del encuentro, hipócritamente dice:

Selena Gómez–
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¡Chicas! ¡Qué lindas que están!
¿Cómo las trata la fama?
Yo estoy saliendo del drama,
¡me quedo con mi galán!
Ya sé, ya sé, tanta «fan»
es un peligro. ¡Qué lobas!
Pero si creen las bobas
que Justin se irá con ellas,
¡pobrecitas! Las estrellas
no andan con brujas ni escobas…

Miley Cyrus pone cara de asco y besa al hombre que la acompaña. Selena Gómez saca su celular, lo mira y se dice «Justin Bieber, baby, ¿por qué aún no me llamas?». Kristen Stewart pide un brandy y lo bebe de un tirón. Miley Cyrus se coloca delante de las dos, agresiva:

Miley Cyrus–

Ay, Selena, qué bonita;
tu piel tan aceitunada
es de una chica importada,
¡tan exótica! ¡Exquisita!
¡Kristen! (pequeña zorrita)
pero, ¡qué extraño vestido!
¿te lo dio Robert urgido?
Préstamelo… ¡Sí, un minuto!
Murmuran que está impoluto
¿se te quedaba dormido?

Kristen Stewart pide otro brandy y también se lo bebe de un tirón. Mira su vestido ajustado y se lo rasga para mostrar una pierna. Selena Gómez se asombra, suena su teléfono móvil: «Justin Bieber, darling, ¿cómo has estado? Baby, ¿esas voces de fans al otro lado? ¿Tus hermanas? ¿Justin? ¿Aló?». Selena Gómez se indigna, mientras Kristen Stewart le habla a Miley Cyrus:

Kristen Stewart–

Miley, nena, ¡si estás sola!
Conmigo está «el Director»
(y también un simple actor
que siempre me para bola).
Soy la mujer que controla
las cuentas. También domino
los cines; soy lomo fino
que despierta las miradas.
Ustedes son las taradas,
¡no seducen ni al vecino!

Selena Gómez se enfurece e intenta jalarle el pelo a Kristen Stewart, pero la seguridad de la actriz la aparta a un lado. Miley Cyrus mira a Kristen Stewart con cara de superioridad.

Miley Cyrus–

Kristen, ¡enana acabada!
Qué patética la nota
de no aceptar tu derrota.
¡Cómo estás de malgastada!
Lo importante, ¿ya?, gris hada,
es figurar en las listas
ser primera entre las vistas:
la portada, la más bella,
sexy, la que deja huella.
Será mejor que no insistas.

Desde el fondo del escenario, ingresa Robert Pattinson, de la mano de una mujer exuberante. Cruzan delante de Selena Gómez, Kristen Stewart y Miley Cyrus y sale por la platea. Kristen Stewartse desespera y grita:

Kristen Stewart–

¡Mozo! ¡Lléname las copas!
Soy la musa del vampiro
que roba más de un suspiro
y te hace rasgar las ropas.
¡Chicas! Alisten las tropas
que, con todo, estamos buenas.
¡Somos ricas y las hienas
estúpidas nos aclaman!
Si hasta dicen que nos llaman:
¡«Chichas Superpoderosas»!

Miley Cyrus le dice a Kristen Stewart «no way, estás crazy, nena, qué roche». Kristen Stewart le grita «trepadora» pero Miley Cirus y Selena Gómez empiezan a reírse a carcajadas. Nerviosa, Kristen Stewart pide otro vodka mientras Selena Gómez filosofa:

Selena Gómez–

Queridas, no más reclamos;
nunca seremos amigas,
pero entre envidias e intrigas
tengamos paz, ya pues, vamos.
Hoy subiré un par de gramos,
un güisqui más, por favor.
Buscamos fama y honor
y aca estamos: tres idiotas
abandonadas y rotas,
con dinero y sin amor.

Miley Cyrus le dice a Selena Gómez «¡qué cursi, niña!», camina delante de Kristen Stewart y la empuja, haciéndole derramar el vodka sobre su vestido. Luego, sale corriendo de escena. Kristen Stewart mira su vestido y desesperada, grita «¡No! ¡no! ¡Robert no puede verme así!» y sale por la platea. Selena Gómez marca unos números en su celular y pone altavoz. La voz grabada de Justin Bieber responde: «¡Hola!, en este momento estoy de juerga con unas amigas, si me acuerdo de ti, te llamaré mañana, baby».

(OSCURO.)

Selena Gómez se comunica a escondidas con Justin Bieber

Monólogo Dominguero

Dramatis Personae:

José Luis– Selena Gómez

ESCENA.– Avión privado de Selena Gómez.

ACTO ÚNICO

ESCENA ÚNICA

Tras incomodarse con un periodista por pregunta sobre tener un hijo con Justin Bieber, Selena Gómez se encuentra en pleno vuelo rumbo a Estados Unidos. Suena su celular de Hello Kitty y responde: «¿Kristen Stewart? ¡Oh my God! Baby, amiga, puchis, ahorita estoy esperando una llamada de Justin… Tú saes, tenemos que guardar las apariencias. Please, tus locos amoríos para más tarde, ¿okey?» y cuelga el teléfono. Se acomoda el cabello con sensualidad y marca unos números en su teléfono. 

Selena Gómez–
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Justin Bieber, ¿cómo estás
mi amor? ¡Qué lindo saber
de ti! Me siento mujer
cuando te pienso. ¿Qué más?
¿Te portas bien o quizás
me engañas? ¡No! No lo digas.
¡Ya estoy cansada de intrigas!
Selena Gómez no aguanta
como la Stewart, ¡qué santa!
La más fiel de mis amigas.

Selena Gómez sigue hablando, pero al otro lado de la línea se oyen voces de mujeres y Justin Bieber corta la comunicación. Selena Gómez llora desconsoladamente.

(TELÓN.)

Continúa el próximo jueves…

Edward Snowden: la verdad de su refugio en el avión de Evo Morales

Dramatis Personae:

Benjamín– Evo Morales
Zejo– Edward Snowden
José Luis– Ollanta Humala

ESCENA.– Avión presidencial de Bolivia y 
torre de control del Aeropuerto Jorge Chávez, Lima.

ACTO ÚNICO

ESCENA ÚNICA

Tras el rechazo de aterrizaje del Avión Presidencial de Evo Morales en España, Francia, Italia y Portugal, algunos países de Latinoamérica deciden acatar la misma medida. Evo Morales, desesperado, se dirige a la cabina de piloto, empujando en su camino al aeromozo. Fuerza la puerta de la cabina, la abre y le dice al piloto: «compadre, ¡pásame tu radio para hablar con el ministro!», a lo que el copiloto responde: «¡Por el pájaro-comandante! ¡Se nos acaba la gasolina, compañero Evo!». Evo Morales toma la radio y grita:

Evo Morales–

¿Qué está pasando? ¡El avión
no aterriza! ¿Algún problema,
señor? ¡El motor se quema!
¿Qué dice? ¡Qué tal dicción!
¡Ministro! Sí, tú, ¿hay versión
en El Palacio Quemado?
¿Nadie se ha manifestado?
Por San Hugo, ¿qué hago ahora?
¡Dénme una chicha de jora,
y despierto iluminado!

Evo Morales corta la comunicación y llama a Caracas y a Quito, pero en ambos países responde una grabación: «Bienvenido a la República Socialista, ahora mismo es tiempo de una solidaria siesta, llame luego, compañero». Evo Morales se comunica con la torre de control del aeropuerto Jorge Chávez: «¡Evo llamando a torre de control en Lima! ¡Meidei! ¡Evo llamando a la torre de control…!». En el aeropuerto, Ollanta Humala, que está a cargo de la torre de control, se dice a sí mismo: «Acá nadie, ni Nadine, podrá llamarme ‘Cosito’», mientras come su pan con chicharrón. De repente, oye las llamadas del avión de Evo Morales y contesta, presuroso:

Ollanta Humala–

Acá torre de control,
¡identifíquese nave!
Informan que hay algo grave,
¿polizón, drogas, alcohol?
¿Qué quién es? ¿Hijo del sol?
¿Apus, qué? ¿Qué carnavales?
¿El avión de Evo Morales?
¡Compadre! Cholo, ¿qué tal?
¿Que Obama qué? ¡Ta’ qué mal!
¿Desayunamos tamales?

Edward Snowden se encuentra de incógnito en el avión, vestido de aeromozo y está escuchándo todo mientras le sirve café a los otros pasajeros. Deja a un lado el carrito con los alimentos y va hacia la parte trasera del avión. Saca su equipaje y un paracaídas.

Edward Snowden–
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Pensé que me tocaría
bajar, por fin, de este avión,
pero estoy con la tensión
por la furia de la CIA.
Evo, no tienes valía,
ni tú, Ollanta, pantalones
para tomar decisiones.
¡Oh!, ¿«quién podrá defenderme»,
para permitir moverme
sin juicios ni acusaciones?

Evo Morales sale de la cabina de mando y mira con extrañeza a Edward Snowden.

Evo Morales–

Y usted, ¿quién es? ¿Un cantante?
¡Mire su pelo! ¿Qué? Acaso…
¿Me vio cara de payaso?
Pero si es… ¡es un farsante!
¡Snowden! ¡Ay, qué atorrante!
Deténganlo, ahora mismo.
¡Maduro! ¡Correa! ¡Un sismo!
¡Piloto, abra su garganta,
póngame ya con Ollanta!
¡Que salga de su mutismo!

Edward Snowden va hacia Evo Morales y le quita la radio. Le dice a Ollanta Humala: «Hey, Mr. President, déjeme bajar en Perú, please», pero nadie le responde. Edward Snowden, nervioso, le tira la radio a Evo Morales y se dirige a la puerta de emergencia del avión e intenta abrirla. Evo Morales le dice: «Gringo, estamos sobre el territorio de Venezuela, salta ahorita que creo que Maduro sí te va a recibir, ¡y no te olvides de encomendarte al pájaro-comandante!». La radio está en el suelo del avión y se escucha:

Ollanta Humala–

Evo, bueno, yo no sé…
¿Snowden?, perdonarás…
Pero ya no puedo más,
¡todos me pisan el pie!
Freitas que fue y que no fue,
la Ley Universitaria,
Toledo, la pasionaria
de su mujer (¡y la mía!)
y el panzón de Alan García
¡con su cantaleta diaria!

Evo Morales camina hacia Edward Snowden para despedirlo y, sin querer, pisa la radio y la rompe. Con la puerta de emergencia abierta, salen volando maletas, licores y papeles. Evo Morales se amarra a un asiento y, emocionado y grita: «¡Mira al horizonte! ¡Ahí está! ¡Es es el pájaro-comandante! ¡La señal!», pero Edward Snowden parece no divisar nada entre los objetos que salen del avión y se prepara para saltar

Edward Snowden–

Nos vamos a Venezuela
y que me asile Maduro.
Saltaré de aquí, lo juro
(¡paracaíditas, vuela!).
Un pájaro me modela
el camino en lejanía:
¿Será San Hugo? ¿Un espía?
¡Es momento de volar!
¡No! ¡No quiero ni mirar!
«Good bye» ¡Qué suerte la mía!

Edward Snowden salta del avión. En plena caída, logra abrir el paracaídas, pero un pajarito se lo empieza a picar y le hace perder el equilibrio, por lo que empieza a caer vertiginosamente. En la torre de control del Aeropuerto Jorge Chávez, Ollanta Humala se encuentra con las piernas sobre los controles y oye una voz femenina desde la puerta: «¡Cosito! ¡No te me vas a escapar!». En el avión presidencial, Evo Morales se arrodilla y ora a los Apus, mirando al cielo. Se escucha un grito de Edward Snowden, mientras las luces pasan a oscuro rápido. Luego, ya en negro, un golpe seco contra el suelo.

(FIN DE LA OBRA.)

FIPLima2013: La décima está de festival

Décimas Cosas se presentó el sábado 6 de julio del 2013 en el II Festival Internacional de Poesía de Zejo Cortez y Benjamín Edwards hablaron acerca del proceso creativo en Décimas Cosas, la estructura dramatúrgica con la que se inician los diálogos poéticos y acerca de la décima.
Lima – FIPLima 2013. Siendo los primeros decimistas en ser invitados al festival,

Desde ‘La Glorieta’ en la Plaza de Barranco, se leyó la décima de presentación de José Luis Mejía, integrante de Décimas Cosas que vive en Singapur. Luego, se saludó a los compañeros Jorge Drexler y Alexis Díaz Pimienta. También se recordó al decimista peruano Nicomedes Santa Cruz y se hizo una dinámica final en la que se vinculó al público para que interpretaran el último post del blog.

A continuación, las décimas de presentación de José Luis Mejía, Zejo Cortez y Benjamín Edwards. Además, la del repentista cubano Alexis Díaz Pimienta, quien envió una décima para ser leída con motivo del festival.

José Luis Mejía–

Soy la chispa, soy la llama,
soy la angustia de no ser,
soy la mirada sin ver,
soy el viento, soy la rama.
Soy el olvido y la fama,
soy risa y melancolía,
soy labio, soy fantasía,
soy pecho abierto en mitades.
Soy mentiras y verdades,
yo soy José Luis Mejía.

Zejo Cortez–

Mi camino y sus congojas
están aquí, frente a frente;
con un sombrero que siente
el palpitar de las hojas.
Aquí están sus paradojas:
¿He de sentirme perplejo?
Si tras el rotundo espejo
que me brinda la espinela,
siento que algo se revela
yendo de Christian a Zejo.

Benjamín Edwards–

No soy poeta, tampoco
decimista. Creativo;
hablo siempre con motivo
aunque a veces pierda el foco.
Katia afirma que estoy loco,
me pregunta qué haré aquí,
«soy un Edwards y aprendí
como un Benjamín», le dije.
Sonrió. ¡Me veo tan pije
con la vida que elegí!

Alexis Díaz Pimienta–

Hay un Festival en Lima
y yo soy en este instante
un Pavlov-perro-babeante
comenzando a gotear rimas.
Como no tengo tarima
micrófono ni rival,
la parte experimental
es eso, un experimento
y yo goteo en el viento
mi hambre de poeta oral.

NOVEDADES EN DÉCIMAS COSAS

A partir de el martes 9 de julio, en Décimas Cosas sortearán entradas para el Teatro, publicará notas informativas relacionadas a las actividades del grupo o noticias relacionadas a la décima y/o otros decimistas.

FIP Lima 2013: Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Susy Díaz arman la jarana

Dramatis Personae:

José Luis– Miguel de Cervantes
Zejo– William Shakespeare
Benjamín– Susy Díaz

ESCENA.– Taberna La Posada del Ángel, Barranco.

ACTO ÚNICO

ESCENA ÚNICA

Un día antes de la presentación de Décimas Cosas en el II Festival Internacional de Poesía de Lima, Miguel de Cervantes y William Shakespeare se encuentran en la barra del bar, excedidos en tragos y en pleno debate acerca de «ser o no ser». Susy Díaz limpia las mesas con un andar coqueto sin la menor idea de quiénes son «esos dos tíos». Lleva encima de la ropa, un delantal donde guarda sus propinas. Se acerca a la barra y sirve dos cervezas para unos clientes. Para explicar sus razones de «ser o no ser», William Shakespeare dice: «voy a recitar el monólogo de Hamlet», pero Miguel de Cervantes, que acaba de ver a Susy Díaz, lo interrumpe:

Miguel de Cervantes–
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¡Por Quijote y Sancho Panza,
qué gran sorpresa he tenido!
Ya Lima se ha vuelto nido
de poetas, ¡sí que avanza!
¡Qué festival! La esperanza
me revive y me recrea.
Perú ya está en la pelea,
plantado firme en sus pies…
Y esta belleza… ¿Quién es?
¡Más linda que Dulcinea!

Miguel de Cervantes y William Shakespeare beben de un tirón sus cervezas. Susy Díaz se acerca a la barra y les dice: «ya se acabó la cerveza chicos, ah…, pidan otra cosa y no se olviden de mi propina, ¿ya?». William Shakespeare declama en voz alta:

William Shakespeare–

«¡Mi reino por un caballo!»,
el pasado ya es el prólogo
de este, mi inútil monólogo,
que me hace sentir vasallo.
Pestañeo bien y no hallo:
¿quién diantre es esta Julieta
que toda su ropa aprieta?
¿La musa del Festival
de Poesía? ¡Caudal
de belleza es la coqueta!

Susy Díaz mira a Miguel de Cervantes y a William Shakespeare y dice «oye, ya pues, por favor, respeto, que yo solo hablo español», y se acomoda el cabello coquetamente.

Susy Díaz–

¿Qué van a tomar, señores?
Soy cantinera y cantante,
puedo darles el diamante
de mi voz y sus ardores.
Parecen grandes tenores…
¡Ay! ¿O son esos poetas
que vienen con sus recetas
de amor en jugosos versos?
¡Son unos viejos perversos!
Pícaros, llenos de tretas.

Miguel de Cervantes toma de la mano a Susy Díaz, la besa y le hace una reverencia.

Miguel de Cervantes–

A tu lado, Dulcinea
vuelve a ser la pobre Aldonza,
labriega ignorante y zonza
¡y encima de todo, fea!
Tú debes ser, ¡vaya idea!,
la Ñusta, Virgen del Sol,
chola brava, luz, crisol,
síntesis extraordinaria;
¡mezcla de india legendaria
y de tozudo español!

William Shakespeare, entusiasmado, empieza a recorrer a Susy Díaz con la mirada. Susy Díaz se ruboriza y se acomoda el delantal, mientras que el inglés, por quedar mejor que el español, dice:

William Shakespeare–

Cervantes, mírala bien,
tras esa facha traviesa
se esconde una linda inglesa
por su rubor y vaivén.
Mi corazón es un tren
de pasión y de escritura,
¡dramatúrgica locura!
Te invoco: «Musa de fuego».
Déjate de tanto juego;
te espero aquí, sin mesura.

Susy Díaz no entiende lo que Miguel Cervantes y William Shakespeare dicen. Solo atina a hacerles una reverencia forzada que termina en un golpe brusco de su cabeza en la barra. Miguel de Cervantes y William Shakespeare la miran extrañados y ella sale de escena. Uno segundos después, regresa sin delantal.

Susy Díaz–

Don Miguel, ya me arreglé;
también para usted, Guillermo
(usted me parece un termo
listo para dar café).
A los hombres hago «olé»,
con mis artes amatorias;
ellas me han dado victorias
(sin componer ni un soneto).
¡Toco la trompeta y meto
las manos en sus memorias!

Miguel de Cervantes y William Shakespeare se miran al rostro y luego observan a Susy Díaz, quien saca un lápiz de labios y empieza a retocarse. Susy Díaz se pone entre ambos, los abraza y dice «ahora sí, vamos a hacer poesía, ¿ya?».

(OSCURO RÁPIDO.)